El análisis de la viabilidad económico-financiera es un paso fundamental para cualquier persona emprendedora, ya que permite estimar los recursos necesarios para poner en marcha el negocio y determinar si la actividad será rentable a largo plazo.
Para garantizar la supervivencia de una empresa, es imprescindible identificar y calcular con precisión los costes derivados de su funcionamiento.
Concepto de coste vs. gasto: El coste se define como el valor monetario de los bienes y servicios que la empresa consume efectivamente para desarrollar su actividad productiva. Se diferencia del gasto, que es la adquisición o el compromiso de pago previo al consumo; por ejemplo, comprar materias primas es un gasto, pero estas se convierten en coste solo cuando entran en el proceso de producción.
Clasificación de los costes: Las fuentes distinguen dos formas principales de clasificar los costes:
Según su comportamiento ante el volumen de producción:
Costes fijos (CF): Son aquellos que permanecen constantes independientemente de si la empresa produce más o menos unidades, como el alquiler del local, los seguros o los suministros básicos.
Costes variables (CV): Varían de forma proporcional al número de unidades producidas o adquiridas, como las materias primas o el combustible.
Costes totales (CT): Es la suma de los costes fijos más los costes variables ($CT = CF + CV$).
Según su asignación al producto:
Costes directos (CD): Pueden asignarse con total certeza a una unidad de producto específica, como la cantidad de madera para fabricar un mueble.
Costes indirectos (CI): Afectan a varios productos o a la empresa en su conjunto, y su reparto entre las unidades producidas se realiza de forma subjetiva, como el servicio de limpieza o la seguridad.
El precio de venta en función de los costes
Una vez valorado el coste del producto, se procede a fijar el precio. El método más directo consiste en sumar al coste total un margen de beneficio deseado. No obstante, este cálculo debe ajustarse según la percepción del comprador (si el cliente considera que el producto es "caro" o "barato") y los precios de la competencia para asegurar que la oferta sea atractiva en el mercado.
El éxito del proyecto depende de que el volumen de ventas sea suficiente para cubrir todos los gastos y generar excedentes.
Ingresos: Representan la entrada de recursos económicos y se calculan multiplicando el precio de venta por el número de unidades vendidas.
Punto muerto o umbral de rentabilidad: Es el nivel de ventas exacto en el que los ingresos totales igualan a los costes totales, lo que significa que el beneficio de la empresa es cero. En este punto, la organización ni gana ni pierde dinero, cubriendo apenas sus costes fijos y variables.
La interpretación de este resultado es vital para la toma de decisiones:
Por debajo del punto muerto: La empresa se encuentra en una situación de pérdidas, ya que los ingresos no alcanzan a cubrir los costes totales.
Por encima del punto muerto: La empresa comienza a obtener beneficios, puesto que cada unidad adicional vendida contribuye a la rentabilidad neta tras haber cubierto ya los costes fijos.
Si el análisis indica que el volumen de ventas esperado es inferior al punto muerto, el emprendedor debe considerar reducir costes o incrementar los precios antes de iniciar la actividad.
La contabilidad es una herramienta fundamental para cualquier persona emprendedora, ya que permite recoger y presentar fielmente la información económico-financiera de la empresa para la toma de decisiones estratégicas. Para que esta información sea útil a los diversos agentes interesados (como accionistas, trabajadores, inversores o bancos), debe cumplir con los requisitos de ser relevante, fiable, íntegra, comparable y clara.
A continuación, se detallan los aspectos básicos de la contabilidad y el funcionamiento de la cuenta de resultados según las fuentes:
La información contable de una organización se sintetiza en las denominadas Cuentas Anuales, que son documentos obligatorios que deben depositarse anualmente en el Registro Mercantil. Este conjunto de documentos incluye el Balance de situación, la Cuenta de pérdidas y ganancias (PyG), el Estado de cambios en el patrimonio neto, el Estado de flujos de efectivo y la Memoria.
El Patrimonio de la empresa
Se define como el conjunto de bienes, derechos y obligaciones de una empresa en un momento determinado. Los bienes son los factores de producción (maquinaria, materias primas), los derechos son situaciones jurídicas que permiten a la empresa cobrar deudas (dinero que nos deben los clientes), y las obligaciones son las deudas contraídas con terceros (préstamos, deudas con proveedores). La ecuación fundamental del patrimonio es: Patrimonio = Bienes + Derechos - Obligaciones.
El Balance de situación
Es el documento contable que refleja la situación económica y financiera de la empresa en un momento dado, estructurándose en dos grandes bloques que deben estar siempre en equilibrio:
El Activo (Estructura económica): Representa en qué ha invertido la empresa sus recursos (bienes y derechos) para obtener rendimientos futuros. Se clasifica según un criterio temporal en:
Activo No Corriente: Elementos vinculados a la empresa por un periodo superior a un año, como el inmovilizado intangible (patentes, aplicaciones informáticas) y el inmovilizado material (maquinaria, mobiliario, locales).
Activo Corriente: Elementos que se espera consumir o vender en menos de un año, como las existencias (mercaderías), los deudores comerciales (ventas pendientes de cobro) y el efectivo (dinero en caja o bancos).
Patrimonio Neto y Pasivo (Estructura financiera): Informa sobre el origen de los fondos o fuentes de financiación de la empresa.
Patrimonio Neto: Son los recursos propios de la empresa que no tiene que devolver, como el capital aportado por los socios, las reservas (beneficios no distribuidos) y el resultado del ejercicio.
Pasivo (Recursos ajenos): Conjunto de deudas y obligaciones financieras contraídas con terceros. Se divide en Pasivo No Corriente (deudas a largo plazo, más de un año) y Pasivo Corriente (deudas a corto plazo, como proveedores o préstamos a devolver en menos de un año).
En el balance, los elementos del activo se ordenan de menor a mayor liquidez, mientras que el pasivo y el patrimonio neto se ordenan de menor a mayor exigibilidad.
La cuenta de pérdidas y ganancias, también llamada cuenta de resultados, es el documento que permite conocer el resultado económico (beneficio o pérdida) obtenido por la empresa durante un ejercicio. Este resultado se obtiene mediante la diferencia entre los ingresos y los gastos generados en ese periodo.
Ingresos: Son los incrementos del patrimonio neto por la venta de bienes o servicios o por aportaciones de los socios.
Gastos: Representan las disminuciones del patrimonio neto debido al consumo de recursos para la actividad (sueldos, suministros, compras).
Fórmula del Resultado: Ingresos - Gastos = Resultado del ejercicio.
Impacto en el Balance
El resultado obtenido en la cuenta de PyG tiene un efecto directo sobre el balance de situación:
Si el resultado es positivo (Beneficio), el valor del patrimonio neto se incrementa.
Si el resultado es negativo (Pérdida), el valor del patrimonio neto disminuye.
Este documento es vital para analizar la viabilidad económica, ya que permite distinguir entre el resultado de explotación (derivado de la actividad habitual) y el resultado financiero (derivado de las inversiones y deudas financieras), facilitando así la identificación de las causas reales de la rentabilidad o de las pérdidas de la organización.
Para asegurar la puesta en marcha y la supervivencia de un proyecto empresarial, es imperativo realizar una planificación financiera rigurosa que determine las necesidades de capital, el origen de los fondos y la salud económica de la organización a corto y largo plazo.
A continuación, se desarrolla de forma detallada la estructura de los planes de inversión, financiación y viabilidad, según los contenidos de las fuentes:
Antes de iniciar cualquier actividad, el emprendedor debe cuantificar cuánto dinero necesita y de dónde lo va a obtener.
Plan de inversiones: Consiste en un listado pormenorizado de todos los bienes y derechos necesarios para comenzar la actividad. Estos elementos se reflejan en el activo del balance y suelen incluir:
Inmovilizado intangible: Patentes, licencias, aplicaciones informáticas y desarrollo de páginas web.
Inmovilizado material: Locales, mobiliario, maquinaria, herramientas, elementos de transporte (furgonetas o camiones) y equipos informáticos.
Activo corriente: Stock inicial de materias primas y provisiones, así como el dinero efectivo necesario en bancos o caja para los primeros meses de operación.
Plan de financiación: Analiza los medios para adquirir los bienes del plan de inversiones. Se divide según la titularidad de los fondos:
Fuentes propias (Financiación interna): Incluye las aportaciones de capital de los socios (en dinero o en especie, como una furgoneta), la autofinanciación (reservas de beneficios generados por la propia empresa) y la capitalización del desempleo (pago único de la prestación para emprender).
Fuentes ajenas (Financiación externa): Fondos que deben ser devueltos. Las fuentes destacan los préstamos y créditos bancarios, el uso de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) para avalar a pymes, y figuras modernas como los Business Angels (inversores individuales), el Crowdfunding (financiación colectiva online) y los contratos de Leasing o Renting. También se incluyen las subvenciones y ayudas públicas.
Este análisis permite comprobar si la empresa tiene una estructura equilibrada que le permita cumplir con sus obligaciones de pago.
Fondo de maniobra (FM): Se define como la parte del activo corriente que está financiada por recursos permanentes (patrimonio neto o pasivo no corriente). Es el "colchón de seguridad" de la empresa.
Fórmula: $FM = Activo\ Corriente - Pasivo\ Corriente$.
Situaciones posibles:
FM > 0 (Equilibrio): La empresa tiene activos líquidos suficientes para pagar sus deudas inmediatas.
FM < 0 (Desequilibrio): Existe un riesgo de suspensión de pagos, ya que la empresa no genera suficiente dinero con su actividad habitual para pagar sus deudas a corto plazo.
Activo < Pasivo: La empresa está en situación de quiebra, una crisis irreversible donde ni vendiendo todos sus bienes podría pagar sus deudas.
Instrumentos de análisis (Ratios): Son fórmulas matemáticas que relacionan magnitudes del balance o de la cuenta de resultados para diagnosticar la situación de la empresa. Algunos ejemplos clave son:
Rentabilidad económica: Mide el rendimiento del activo (beneficio antes de intereses e impuestos).
Rentabilidad financiera: Mide el beneficio que obtienen los socios por el capital invertido.
Liquidez inmediata: Capacidad para pagar deudas a corto plazo solo con el dinero disponible en caja.
Endeudamiento: Relación entre los fondos ajenos y los fondos propios; si es muy alto, la empresa depende excesivamente de la financiación externa.
Es un documento dinámico que recoge las previsiones de entradas (cobros) y salidas (pagos) de dinero en efectivo durante un periodo determinado (mes a mes).
Diferencia conceptual crítica: Las fuentes enfatizan que un ingreso (operación económica que aumenta el patrimonio, como una venta) no es lo mismo que un cobro (entrada real de dinero en la caja). Del mismo modo, un gasto (consumo de un recurso) no es lo mismo que un pago (salida de efectivo). Por ejemplo, una venta realizada hoy pero que se cobrará en 90 días es un ingreso actual pero no un cobro inmediato.
Utilidad del plan: Permite al emprendedor anticipar situaciones de:
Superávit: Excedente de liquidez que puede ser invertido para rentabilizar el dinero ocioso.
Déficit: Falta de dinero en efectivo. Detectarlo a tiempo permite solicitar créditos con antelación o renegociar plazos con proveedores para evitar impagos que desacrediten a la empresa.
En conclusión, la integración de estos tres pilares —inversión/financiación, viabilidad y tesorería— constituye la base para una gestión empresarial profesional que minimice los riesgos de fracaso y maximice el potencial de crecimiento.