El Plan de Autoprotección se define como el documento que establece el sistema de control y gestión de la seguridad en las empresas ante situaciones de emergencia, tales como incendios, inundaciones, explosiones o amenazas de bomba. Su finalidad primordial es garantizar que se realice una evacuación y protección de las personas de manera inmediata y coordinada, minimizando así las posibles consecuencias del suceso.
A continuación, se detalla el marco organizativo y los procedimientos operativos que componen este plan:
El documento debe estar registrado en un organismo público competente para su integración en el sistema de Protección Civil. El contenido mínimo obligatorio que debe recoger incluye:
Características del edificio e instalaciones: Datos generales y descriptivos del inmueble.
Inventario y evaluación de riesgos: Análisis de los riesgos propios de la actividad y de aquellos externos que puedan afectar a la empresa.
Medios materiales y humanos: Recursos disponibles para garantizar la prevención y el control inicial de las emergencias.
Plan de actuación ante emergencias: Procedimientos detallados sobre qué hacer en cada situación crítica.
Implantación y revisión: El plan debe ser conocido por todo el personal y su revisión debe realizarse en un periodo no superior a los 3 años.
Este apartado organiza la jerarquía y las funciones de los empleados, quienes deben estar específicamente formados y contar con el material adecuado. La estructura organizativa se divide en:
Director o Directora del plan de emergencias: Es la persona encargada de activar el plan, dirigir y coordinar la actuación de todos los que intervienen.
Jefe o Jefa de intervención: Dirige a los equipos directamente en el punto donde se ha producido la emergencia, informando al director del plan.
Centro de control: Actúa como núcleo donde se centraliza toda la información y se encarga de dar los avisos de alarma.
Equipos de Intervención:
EPI (Equipos de Primera Intervención): Su misión es intentar eliminar la emergencia de forma inmediata.
ESI (Equipos de Segunda Intervención): Actúan cuando los equipos de primera intervención no logran controlar la situación.
Equipos de Alarma y Evacuación (EAE): Son los responsables de dirigir y supervisar la evacuación, asegurándose de que ninguna persona quede atrapada en el interior de las instalaciones.
Equipos de Primeros Auxilios (EPA): Prestan la asistencia sanitaria inicial a los heridos antes de que lleguen los servicios médicos externos.
Equipos de apoyo: Personal que presta ayuda especializada a los demás equipos.
Tipos de emergencia según su gravedad
Una vez detectada la emergencia (ya sea por alarma automática o directa), se debe calificar según su magnitud para decidir la respuesta adecuada:
Conato de emergencia: Afecta a una zona concreta y es perfectamente controlable por los equipos internos de la propia empresa.
Emergencia parcial: Situación que requiere la actuación de personal especializado del edificio y puede suponer la evacuación de un sector o zona determinada.
Emergencia general: El riesgo es de tal magnitud que los recursos propios son insuficientes, por lo que se requiere ayuda exterior (bomberos, ambulancias) y la evacuación total del edificio.
Es el conjunto de actuaciones diseñadas para desplazar a los ocupantes de una zona de riesgo hasta un espacio exterior seguro. La secuencia de actuación sigue tres pasos fundamentales: Detección > Alerta y alarma > Evacuación.
Durante este proceso, los ocupantes deben seguir instrucciones críticas de seguridad para evitar accidentes adicionales:
Orden de salida: El responsable del centro de control informará del orden de evacuación a los equipos y trabajadores.
Uso de vías seguras: Deben utilizarse las vías, escaleras y salidas de emergencia que estén debidamente señalizadas, existiendo siempre una vía principal y otra alternativa.
Prohibiciones: Está estrictamente prohibido utilizar el ascensor, descolgar el teléfono (salvo para avisar de la emergencia) o retroceder para buscar objetos personales o vehículos en el aparcamiento.
Punto de reunión: Una vez en el exterior, todos los evacuados deben dirigirse al punto de encuentro indicado para que los responsables puedan realizar un recuento y asegurar que nadie falta.
Los planos del edificio con las vías de evacuación y la ubicación de los medios de extinción deben estar colocados en lugares visibles para todas las personas que se encuentren en el edificio.
La protección frente al fuego es un aspecto crítico de la seguridad laboral que combina el conocimiento técnico de la química de la combustión con medidas preventivas y equipos especializados para minimizar riesgos.
A continuación, se detalla el marco normativo y operativo de la seguridad contra incendios según las fuentes:
El fuego se define como una reacción química de combustión de un elemento en presencia de oxígeno y calor. Para que se inicie y mantenga, deben coincidir en el tiempo y espacio tres factores conocidos como el Triángulo del fuego:
Combustible: Es la materia que arde (puede ser sólida, líquida o gaseosa).
Comburente: Normalmente es el oxígeno del aire.
Calor: La energía de activación que inicia el proceso.
Para que el fuego se mantenga de forma autónoma, se añade un cuarto elemento: la reacción en cadena. El conjunto de estos cuatro factores se conoce técnicamente como el tetraedro del fuego.
Es fundamental identificar el tipo de combustible involucrado para seleccionar el agente extintor adecuado:
Clase A: Materias sólidas que dejan brasas (madera, papel, tejidos).
Clase B: Líquidos inflamables o sólidos licuables (gasolina, aceites, pinturas).
Clase C: Gases inflamables (butano, propano, gas ciudad).
Clase D: Metales o productos químicos reactivos (magnesio, sodio).
Clase F: Aceites y grasas utilizados en aparatos de cocina.
Nota sobre fuego eléctrico: Aunque no es una clase en sí misma, las fuentes advierten que la tensión eléctrica puede estar presente en cualquiera de los fuegos anteriores, lo que condiciona el medio de extinción.
La prevención busca evitar que el fuego llegue a producirse actuando sobre los elementos del triángulo:
Sobre el combustible: Mantener el orden y la limpieza, alejar materiales combustibles de focos de calor y almacenar productos inflamables en recipientes adecuados y lugares ventilados.
Sobre el comburente: Crear espacios inertes para almacenar sustancias peligrosas eliminando el oxígeno.
Sobre el calor: Revisar y mantener las instalaciones eléctricas, no fumar en zonas de riesgo y desconectar equipos al finalizar el trabajo.
Cuando las medidas preventivas fallan, se activan los sistemas de protección, divididos en activos y pasivos:
4.1. Protección Activa (Equipos de detección y extinción)
Detección y Alarma: Incluye detectores automáticos de humo o calor y pulsadores de alarma manuales para avisar de la emergencia.
Alumbrado de emergencia: Garantiza la iluminación en las vías de evacuación ante un fallo de suministro.
Extintores: Equipos portátiles que deben estar señalizados y ser adecuados al tipo de fuego (A, B, C o D).
BIE (Bocas de Incendio Equipadas): Tomas de agua con manguera, lanza y manómetro situadas en armarios con cristal.
Rociadores automáticos (Sprinklers): Dispositivos que distribuyen agua automáticamente al detectar calor.
Columna seca, hidrantes y toma de fachada: Instalaciones específicas para el uso exclusivo de los bomberos.
4.2. Protección Pasiva
Son barreras integradas en el diseño del edificio que limitan la propagación del fuego y el humo, como las puertas cortafuegos, muros resistentes y materiales ignífugos (lana de roca).
En caso de tener que intervenir en un fuego controlado, las fuentes establecen los siguientes pasos estratégicos:
Verificar el agente extintor: Asegurarse de que es el adecuado para el tipo de fuego (ej. no usar agua en fuegos eléctricos).
Desprecintar: Quitar el pasador de seguridad tirando de la anilla.
Aproximación: Situarse a una distancia de seguridad de 1 metro aproximadamente.
Ataque: Dirigir el chorro a la base de las llamas, nunca directamente a la llama. Realizar un movimiento de barrido de izquierda a derecha.
Viento: Si el incendio es en el exterior, descargar siempre en la dirección del viento, nunca en contra.
Retirada: Si el fuego es incontrolable, se debe avisar de inmediato y evacuar el edificio de forma ordenada.
Los primeros auxilios se definen como el conjunto de técnicas y actuaciones de emergencia que permiten atender a una persona herida o accidentada de forma inmediata en el mismo lugar de los hechos, con el fin de mantener sus constantes vitales hasta que llegue la asistencia sanitaria profesional.
A continuación, se detallan los procedimientos y protocolos recogidos en las fuentes para una correcta intervención:
Ante cualquier situación de emergencia, es obligatorio seguir la secuencia PAS, que garantiza una actuación segura y coordinada:
Proteger (P): Antes de actuar, se debe asegurar que tanto el accidentado como el socorrista y terceros estén fuera de peligro. Es necesario señalizar el lugar y eliminar riesgos adicionales como escapes de gas, materiales inflamables o electricidad. Solo se debe mover al herido si es estrictamente necesario por riesgo inminente.
Avisar (A): Se debe contactar inmediatamente con el teléfono de emergencias 112. Es crucial proporcionar datos exactos sobre el lugar, el número de heridos y su estado, así como los peligros presentes para que los servicios de socorro acudan con el equipo adecuado.
Socorrer (S): Consiste en la asistencia directa al herido, abrigándolo, acompañándolo y tranquilizándolo hasta la llegada del personal médico.
Una vez asegurada la zona, el socorrista debe realizar una valoración del estado de la víctima siguiendo este orden estratégico:
Evaluación del entorno: Comprobación rápida de riesgos antes del contacto inicial.
Valoración primaria: Se comprueban las funciones vitales.
Consciencia: Se zarandea suavemente a la víctima por los hombros y se le pregunta "¿Estás bien?".
Respiración y Pulso: Si la víctima no responde (inconsciente), se debe verificar si respira. Si respira pero no reacciona, se coloca en posición lateral de seguridad. Si no respira, se debe iniciar la reanimación cardiopulmonar inmediatamente.
Valoración secundaria: Una vez estabilizadas las funciones vitales, se realiza una exploración rápida y ordenada de cabeza a pies buscando lesiones, sangre, deformidades o secreciones (como vómitos u orina).
En accidentes con múltiples víctimas, se utiliza el triage para priorizar la atención según la gravedad y las posibilidades de supervivencia, identificando a los heridos con tarjetas de colores:
Rojo: Heridos con prioridad inmediata y necesidad de evacuación crítica (asfixia, hemorragias graves, shock). Tienen posibilidad de sobrevivir si son atendidos de inmediato.
Amarillo: Heridos graves pero estables que requieren maniobras de estabilización. Pueden esperar un tiempo corto para su evacuación.
Verde: Pacientes leves o ilesos que pueden caminar por sí mismos y no tienen comprometida ninguna función vital.
Negro: Fallecidos o heridos con lesiones incompatibles con la vida (recuperación nula).
Posición Lateral de Seguridad (PLS): Se aplica a personas inconscientes que sí respiran y tienen pulso. Evita que la víctima se asfixie con su propia lengua o por aspiración de vómito.
Apertura de vías aéreas: Se utiliza la maniobra frente-mentón, extendiendo la cabeza hacia atrás y elevando el mentón para despejar el paso del aire.
Reanimación Cardiopulmonar (RCP): Se realiza cuando la víctima está inconsciente y no respira. La secuencia oficial (ERC 2021) consiste en alternar 30 compresiones torácicas (a un ritmo de 100 por minuto y una profundidad de 4-5 cm) con 2 insuflaciones de aire mediante el método boca-boca. Cabe destacar que la RCP solo debe practicarse con muñecos durante la formación.
Desfibriladores Externos Automáticos (DEA): Dispositivos que analizan el ritmo cardíaco e indican si es necesario administrar una descarga eléctrica para revertir una fibrilación ventricular. Su uso es intuitivo gracias a las instrucciones verbales que proporciona el propio equipo y se recomienda su presencia en lugares concurridos.
Finalmente, las fuentes recuerdan que las empresas deben disponer de locales de primeros auxilios (obligatorio si tienen más de 50 trabajadores o más de 25 en trabajos peligrosos) y botiquines debidamente señalizados y equipados con material básico como desinfectantes, gasas estériles, vendas y guantes, asegurándose siempre de que no contengan medicamentos.
Para prestar una asistencia de primeros auxilios efectiva, es fundamental conocer los protocolos específicos de actuación ante las lesiones más comunes en el ámbito laboral, así como los recursos materiales mínimos con los que debe contar la empresa.
A continuación, se detalla la intervención recomendada según el tipo de lesión y los requisitos de los medios materiales de socorro:
4.1. Hemorragias
Se define como la salida de sangre del sistema circulatorio, pudiendo ser externa o interna. El orden de actuación para detener una hemorragia externa es el siguiente:
Compresión directa: Cubrir la herida con gasas o paños limpios y presionar firmemente durante 5 a 10 minutos. Si la gasa se empapa, no se debe retirar, sino colocar otra encima.
Elevación del miembro: Si la lesión es en una extremidad y no hay fractura, elevarla por encima del nivel del corazón para reducir la presión sanguínea en la zona.
Compresión arterial: Si el sangrado persiste, presionar la arteria principal que nutre la zona afectada contra el hueso (arteria humeral en el brazo o femoral en el muslo).
Torniquete: Se utiliza únicamente como último recurso en casos de amputación o cuando las técnicas anteriores fallan y la vida corre peligro. Debe realizarse con una venda ancha por encima de la herida, anotar la hora exacta de colocación y no aflojarlo hasta que lo haga un médico.
Hemorragias internas: Ante la sospecha (sangre por orificios naturales o signos de shock), se debe mantener al herido en reposo con las piernas elevadas y trasladarlo urgentemente a un centro hospitalario.
4.2. Quemaduras
Las quemaduras son lesiones producidas generalmente por calor sobre los tejidos corporales y se evalúan bajo tres criterios:
Profundidad: Se clasifican en 1.º grado (enrojecimiento o eritema), 2.º grado (aparición de ampollas o flictenas) y 3.º grado (necrosis o carbonización de los tejidos).
Extensión (Regla de los 9 de Wallace): Permite calcular el porcentaje de superficie corporal quemada asignando valores de 9% o 18% a distintas zonas (cabeza 9%, cada brazo 9%, tronco anterior 18%, etc.).
Gravedad: Una quemadura se considera grave si supera el 10% de extensión, si es de tercer grado, o si afecta a manos, pies, cara o genitales.
Protocolo de actuación:
Enfriar: Aplicar agua fresca sobre la zona durante al menos 10 minutos.
Cubrir: Usar gasas estériles o pañuelos limpios humedecidos en suero fisiológico.
Prohibiciones: No se deben aplicar pomadas ni remedios caseros, no se debe romper ninguna ampolla y no se debe retirar la ropa si está pegada a la piel.
4.3. Fracturas
Consiste en la rotura completa o incompleta de un hueso. Pueden ser cerradas o abiertas (cuando el hueso asoma al exterior con riesgo de infección).
Actuación prioritaria: La regla fundamental es la inmovilización de las articulaciones situadas por encima y por debajo del foco de la fractura para evitar que los fragmentos óseos dañen vasos o nervios.
Técnicas específicas: En el brazo se utiliza un cabestrillo; en la pierna se usan férulas o ligaduras a la otra pierna; y en el caso de sospecha de fractura de vértebras o cuello, nunca se debe mover al herido hasta que llegue personal especializado, ya que un mal movimiento podría causar parálisis permanente.
La legislación laboral exige que las empresas cuenten con medios adecuados para prestar asistencia inicial.
5.1. El Botiquín
Es el recurso básico de disposición obligatoria. Su contenido debe estar señalizado y ser revisado periódicamente para reponer material caducado.
Contenido mínimo: Desinfectantes y antisépticos autorizados (alcohol, agua oxigenada, povidona yodada), gasas estériles individuales, vendas de distintos tamaños, esparadrapo hipoalergénico, guantes desechables, tijeras de punta roma y pinzas.
Restricción importante: El botiquín de empresa no debe contener medicamentos de ningún tipo (ni siquiera analgésicos básicos como paracetamol o aspirina).
5.2. Local de primeros auxilios
Es un espacio físico destinado a la atención de heridos que es obligatorio en los siguientes centros de trabajo:
Centros con más de 50 trabajadores.
Centros con más de 25 trabajadores si realizan actividades calificadas como peligrosas o de difícil acceso a centros médicos.
Equipamiento obligatorio: Debe contar, como mínimo, con un botiquín completo, una camilla de transporte y una fuente de agua potable.